“¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, ¡tarde te amé!… Tú estabas conmigo, más yo no estaba contigo.” (Confesiones)
El Padre Benito Menni nos lo confió como protector de la Congregación (C. del P. Menni 600); y nos invitaba a seguir su ejemplo:
“Señor, de mí desconfío, pero dame lo que Tú quieres y mándame lo que quieres; dame la gracia y la fortaleza para sufrir y hacer lo que Tú quieras.” (C. del P. Menni 451)
La Regla de San Agustín fue, desde los orígenes, un camino de evangelio para la Congregación, que junto con las Constituciones nos impulsa a vivir nuestra identidad hospitalaria.
Oración por intercesión de San Agustín
Dios, nuestro Padre, te damos gracias porque, en San Agustín, nos has dado un modelo y un estímulo para caminar hacia Ti, sin descanso.
Haz que nuestro corazón no repose hasta descansar en Ti; que crezca entre nosotras la caridad fraterna y que sepamos vivir nuestra misión hospitalaria con fidelidad y amor.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.