Más de 500 personas pertenecientes a colectivos vulnerables y entidades comprometidas con la atención
social participaron en el recorrido que el Papa León XIV realizó por las calles de San Cristóbal de La Laguna,
en Tenerife, durante su visita a Canarias. Una presencia que quiso poner de manifiesto que la Iglesia está
llamada a situar en el centro a quienes viven situaciones de fragilidad y exclusión.
A lo largo del trayecto entre la Plaza del Cristo y el Obispado, el Santo Padre saludó a personas mayores,
residentes de centros asistenciales, miembros de congregaciones religiosas y representantes de
organizaciones dedicadas al cuidado y acompañamiento de quienes más lo necesitan. Entre ellos, los
Franciscanos de Cruz Blanca y las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, junto a las personas mayores
atendidas en el centro que gestionan en La Laguna.
La jornada estuvo marcada por un profundo clima de cercanía y esperanza. Muchas de las personas
participantes expresaron la emoción de poder vivir un momento histórico y sentirse reconocidas y
acompañadas por la presencia del Pontífice. «Nunca pensé vivir esto. Nosotros estamos muy retirados y, sin
embargo, viene a vernos», compartía una de las residentes del centro de mayores.
La visita del Papa a Tenerife tuvo un marcado carácter social y estuvo precedida por un encuentro con
iniciativas dedicadas a la acogida e integración de las personas migrantes. En sus diferentes intervenciones
durante el viaje apostólico a España, León XIV ha insistido en la necesidad de construir una cultura del
encuentro, la acogida y la fraternidad, especialmente con quienes viven situaciones de vulnerabilidad.
Gestos como este recuerdan que el cuidado de las personas más frágiles constituye una dimensión esencial
de la misión de la Iglesia. Una llamada que resuena de manera especial en la espiritualidad hospitalaria,
donde la acogida, la cercanía y la defensa de la dignidad humana son expresión concreta del Evangelio.
Fuente: Diario de Avisos y Sala de Prensa de la Santa Sede.