Buenos días.
Después de las grandes solemnidades que hemos celebrado los domingos anteriores, retomamos el correlativo de los domingos, el décimo primer domingo del tiempo ordinario.
Las lecturas de nos hablan de elección o llamada. Igual que en el Antiguo Testamento Dios eligió a Moisés, en el Nuevo Testamento Jesús, el Hijo de Dios, llama a los doce. En ambos casos el Señor busca reconstruir un pueblo que sea testigo de la salvación ante el mundo. El pasaje de la Carta a los Romanos recuerda la centralidad que tiene Jesucristo en la obra salvadora de Dios.
Pero antes del domingo, celebramos el viernes 12, la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Una fiesta muy especial para quienes tenemos esta especial y significativa devoción. Y en nuestra Congregación de Hermanas Hospitalarias, donde el Sagrado Corazón de Jesús es el titular de la misma, haciendo patente que el corazón humano es amado desde el “Corazón de Jesús” en hospitalidad.
Esta celebración es relativamente reciente en el calendario. Fue en el siglo XVII cuando se empezó a celebrar en Francia, con san Juan Eudes y santa Margarita María Alacoque como promotores principales. El amor de Dios y el de Cristo se nos manifiesta desde la Navidad hasta la Pascua y sobre todo en el Triduo Pascual de la muerte salvadora de Jesús. Pero se creyó conveniente dedicar un día a esta dimensión básica del misterio cristiano: el amor de Dios.