29 jóvenes de la Archidiócesis de Madrid y de la Diócesis de Palencia han decidido vivir un verano diferente, participando en un campo de trabajo en Palencia.
En lugar de dedicar sus vacaciones únicamente al descanso, han elegido poner su tiempo y sus capacidades al servicio de los demás. Organizados en diferentes equipos, los jóvenes acompañan a personas enfermas y con discapacidad y comparten su tiempo con personas mayores.
Uno de estos grupos desarrolla su labor en el centro sociosanitario de Hermanas Hospitalarias, donde los jóvenes son acogidos y acompañados por sor Cristina.

Para una de las voluntarias, esta experiencia está siendo una oportunidad para descubrir el valor de darse a los demás:
«Estoy muy agradecida, cada día es un regalo y algo nuevo que me enseña y me da el Señor. El voluntariado es una respuesta a una llamada que he recibido para devolver a otros lo que yo he recibido de forma gratuita y, sobre todo, de forma amorosa».
Una experiencia de servicio y encuentro que recuerda que dedicar nuestro tiempo a los demás puede transformar tanto a quien recibe como a quien se entrega.