Al iniciar el mes de octubre, mes misionero, confiamos a Dios la misión que realizamos en el mundo, en sus diversas presencias. Le confiamos toda la Comunidad hospitalaria que, de modos tan diversos, vive y expresa el carisma, siendo presencia cercana del Dios compasivo y sanador del Evangelio.
Nos sentimos en profunda sintonía carismática con la intención de oración del Papa León XIV para este mes, en su invitación a rezar “por la pastoral de la salud mental”, para que la Iglesia sea cada vez más una casa abierta, capaz de acoger y acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento psicológico. También nos invita a reconocer estas «heridas silenciosas», y a construir comunidades donde cada persona pueda sentirse escuchada, respetada y acompañada con ternura.
Como hospitalarias, esta invitación nos conecta con lo más esencial de nuestra misión: el carisma y su fuerza evangelizadora en un mundo necesitado de hospitalidad, de escucha, de cuidado y de acompañamiento en la fragilidad.
Dios bendiga la misión de la Iglesia samaritana, de la cual también nosotras somos rostro y presencia. Su Espíritu nos conduzca por caminos de vida y fidelidad.
Y, con María, hagamos de nuestro sí una visitación, ¡con el corazón revestido de misericordia!
Sor Idilia Maria Carneiro, Superiora general