El 8 de septiembre de 2025, coincidiendo con el Día Internacional del Cooperante, la Comunidad de Madrid entregó en Leganés los premios del Gobierno regional en materia de cooperación, reconociendo a personas y entidades por su dedicación en los países más desfavorecidos. Entre los galardonados, en la categoría de Salud Mental, fue reconocida la hermana Sona Swana Espérance, de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, por su compromiso con la atención integral a personas con enfermedades mentales en Togo.
Actualmente, la Hna. Sona dirige el Centro de Salud Mental Yendube, ubicado en la Región de Savanes, al norte de Togo. Allí, a unos 65 kilómetros de Dapaong, se encuentra un asentamiento conocido como la Ciudad de los Olvidados, un lugar al que muchas familias llevan a sus seres queridos en busca de ayuda y terminan dejándolos atrás. Lo que comienza como un gesto desesperado se convierte en abandono: sin afecto familiar ni atención médica, hombres, mujeres y niños quedan condenados a un silencio que los borra de la memoria colectiva.
Desde 2020, el equipo del Centro Yendube se desplaza regularmente a la Ciudad de los Olvidados para liberar a quienes están encadenados, brindarles atención inmediata y trasladarlos a Dapaong, donde reciben cuidado médico, acompañamiento espiritual, rehabilitación psicosocial y oportunidades de reinserción social y laboral. Más de 5.000 personas han recuperado la libertad y, con ella, un futuro.
Inspirado en el espíritu del Jubileo 2025, surge ahora un proyecto que busca consolidar y ampliar esta labor: el Proyecto de Liberación, Sanación, Reinserción e Inclusión para los Pequeños del Reino. Esta iniciativa no responde únicamente a una necesidad estratégica, sino a una urgencia humanitaria y evangélica. Durante 2025–2027, se propone liberar a cientos de personas más, sanar sus heridas visibles e invisibles, y ofrecerles herramientas para reinsertarse social y laboralmente. La intervención no se limita a rescatar, sino que busca transformar mentalidades: sensibilizar a comunidades, derribar estigmas y mostrar que la enfermedad mental no es un castigo, sino una condición humana que requiere acompañamiento y cuidado.
El reconocimiento de la Comunidad de Madrid resalta no solo la labor clínica, sino también la dimensión humana, social y espiritual del proyecto, reafirmando el compromiso de la Hna. Sona y de todo el equipo del Centro Yendube con quienes viven en situaciones de abandono y exclusión.