Buenos días.
El domingo pasado celebrábamos la venida del Espíritu Santo, el nacimiento de nuestra santa madre la Iglesia, y terminábamos el tiempo pascual.
Este domingo, retomando el tiempo ordinario, damos gracias a la Santísima Trinidad por su acción redentora en medio de nosotros, su pueblo santo.
Las lecturas del domingo de la Santísima Trinidad nos presentan a un Dios que es trascendente, misterioso,
pero a la vez cercano a nuestra vida y lleno de amor y misericordia. El libro del Éxodo nos descubre que la revelación del Dios “clemente y compasivo” no es patrimonio exclusivo del Nuevo Testamento. No obstante, es en Jesús, el Hijo único del Padre, donde contemplamos el icono más expresivo de su amor y fidelidad hacia nosotros, según nos recuerda el evangelio de Juan. Por eso Pablo, saludando a la comunidad de Corinto, expresa con una fórmula trinitaria esa donación total de Dios, que, saliendo de sí mismo, se nos ha manifestado como gracia, amor y comunicación de dones espirituales.
La casualidad ha querido que este año la festividad de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús(31 de mayo) coincida con el domingo de la Santísima Trinidad. Recordemos que esta fiesta de la virgen fue la elegida para el nacimiento de la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. fundada el 31 de mayo de 1881 en Ciempozuelos. De esta forma Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús es patrona de la congregación y considerada como la guía espiritual de la institución.