“El Espíritu nos urge a redescubrir la belleza de nuestra vida consagrada en la Iglesia y a entrar en un proceso de transformación que haga de nosotras testigos de la compasión y misericordia de Jesús, en la comunión fraterna y en el servicio hospitalario.” (Documento del XXII Capitulo General)
En estos días, de encuentro congregacional, hemos hecho una peregrinación más interior, desde la relectura sapiencial de la vida y acogida del don de la Hospitalidad, escucha de la Palabra dejándonos interpelar por ella y celebrando con alegría el pan partido y compartido.
Hemos podido experimentar la fuerza del Espíritu en cada encuentro y palabra y gesto compartidos. La relectura de los textos carismáticos, de forma especial de la Relación sobre los orígenes, de María Angustias, ha impulsado en nosotras el sueño de que nuestras Comunidades puedan asumir las actitudes que nos relata María Angustias cuando se refiere a las primeras Hermanas: admiración, interioridad, confianza, humildad.
Terminamos el encuentro, en el día 15, celebrando Santa Teresa de Ávila, patrona de la Congregación, llenas de alegría y gratitud. Llevamos en el corazón mucha ilusión para nuestro cotidiano. Llevamos a nuestras comunidades hospitalarias toda la experiencia vivida y compartida, evidenciando los frutos asumidos con esperanza, en el compromiso de ser constructoras de Paz y Fraternidad en Hospitalidad.