La gran Familia Hospitalaria celebra con profunda alegría el florecimiento de nuestro carisma en el mundo. El mes de agosto nos regala dos acontecimientos vocacionales de gran significado: las Bodas de Plata y la renovación de votos de hermanas jóvenes en la Viceprovincia de Vietnam y la Profesión Perpetua de la Hermana Mónica Andoh en Assin Foso, Ghana. Estos hitos nos unen como un solo cuerpo y reafirman la vitalidad de nuestra misión universal al servicio de las personas más vulnerables.
Fidelidad y juventud hospitalaria en Vietnam
El pasado 13 de agosto, la Viceprovincia de Vietnam se reunió en un ambiente de recogimiento, alabanza y gozo para dar gracias por la fidelidad a lo largo del tiempo y por las nuevas generaciones que sostienen el proyecto hospitalario en tierras asiáticas. En una solemne celebración eucarística, se conmemoraron las Bodas de Plata de la consagración religiosa de nuestras hermanas, un testimonio vivo de perseverancia, amor y entrega incondicional.
En la misma celebración, las hermanas jóvenes renovaron sus votos temporales de obediencia, pobreza y castidad, en sintonía con nuestras Constituciones. Reafirmaron su compromiso de seguir configurando su corazón con los sentimientos de Jesús y de ser portadoras de su misericordia en la vida comunitaria y en la misión diaria. La frescura, la generosidad y el entusiasmo de estas jóvenes vocaciones representan un soplo del Espíritu que impulsa con fuerza la labor de las Hermanas Hospitalarias en Vietnam, donde atienden con esmero a quienes más lo necesitan.


Sor Mónica Andoh: Un «sí» definitivo y compartido en Ghana
La alegría de la consagración también se hizo sentir con fuerza en el continente africano. En la comunidad de Assin Foso, Ghana, la Hermana Mónica Andoh pronunció su «sí» definitivo al Señor mediante su Profesión Perpetua. En este emotivo rito, Sor Mónica se consagró de por vida al servicio de los enfermos y necesitados, prometiendo vivir la hospitalidad evangélica con un corazón desinteresado y alegre.
La liturgia estuvo marcada por un fuerte sentido de comunión eclesial, en la que la comunidad local se unió mediante cantos y danzas tradicionales para expresar su agradecimiento. Un momento de especial trascendencia carismática fue la presencia y participación de los Hermanos de San Juan de Dios (Fatebenefratelli), lo cual reflejaba las profundas raíces que comparten ambas instituciones. Juntos, como Familia Juandediana, manifestamos que el cuidado compasivo es una misión fraterna que une fuerzas y no conoce fronteras.


«Con gran alegría y una profunda paz interior en mi corazón quiero expresar y compartir mi felicidad en el día de mi Profesión Perpetua, un pacto para entregarme totalmente a Dios y darle finalmente mi “sí” definitivo.»
Un solo corazón que es amado
Estas celebraciones, vividas en realidades culturales y geográficas tan diversas, nos recuerdan que la vida consagrada hospitalaria es un camino unitario de crecimiento y consolidación vocacional hacia la plena identificación con Jesucristo. Al contemplar la entrega de nuestras hermanas en Vietnam y en Ghana, toda la Congregación se siente invitada a volver a los orígenes del carisma, a reavivar el amor primero y a continuar siendo verdaderos signos de esperanza en un mundo fragmentado.
Nos unimos en oración por la Hermana Mónica Andoh, por nuestras hermanas jubilares y por cada una de las junioras de Vietnam, pidiendo al Señor que haga fecunda su entrega cotidiana y bendiga sus pasos en el camino de la misericordia.