Con motivo del aniversario del fallecimiento de María Angustias Giménez Vera, cofundadora de las Hermanas Hospitalarias, compartimos un testimonio que invita a redescubrir la riqueza de su legado espiritual y humano.
A través de esta reflexión, se pone de relieve la profunda unión de María Angustias con Jesús, fuente de una vida entregada por completo al servicio de las personas más vulnerables. Su confianza en Dios, su capacidad de acoger y acompañar, así como su compromiso con la misión hospitalaria, continúan siendo una referencia para quienes forman parte de la Congregación.
Su testimonio recuerda que la Hospitalidad nace del encuentro con Cristo y se hace vida en el cuidado cotidiano, la cercanía y la entrega generosa a los demás. Una espiritualidad que une mente, corazón y acción, y que sigue alentando a las Hermanas Hospitalarias a responder con fidelidad a los desafíos de nuestro tiempo.
Hoy, el legado de María Angustias permanece vivo en cada comunidad, en cada gesto de acogida y en cada persona que hace de la Hospitalidad una forma de vivir el Evangelio. Su ejemplo continúa invitándonos a mirar más allá, a mantener viva la esperanza y a renovar el compromiso con la misión que compartimos.
En este aniversario, damos gracias por su vida y por la huella que dejó en la Congregación, inspirando a seguir construyendo una Hospitalidad abierta, cercana y profundamente evangélica.