Cada 14 de julio, la Iglesia celebra la festividad de San Camilo de Lelis, modelo en el encuentro con los enfermos e inspirador de nuestra misión. Para la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, esta fecha tiene una resonancia profunda. San Camilo es históricamente uno de nuestros Santos Protectores, a quienes, desde las Constituciones de 1969, las hermanas deben invocar cada día como «Modelos de virtud». Esta devoción se mantiene muy viva hoy, venerandolo oficialmente como protector de nuestra familia religiosa.
Una vida transformada por el encuentro con el enfermo
La historia de San Camilo (1550-1614) es un testimonio fascinante del poder transformador de Dios. Nacido de una madre de profunda espiritualidad y de un padre militar, vivió una juventud tumultuosa que culminó en un fuerte compromiso de fe. Fue el encuentro directo con los enfermos lo que definió su vocación de cuidar a quienes nadie más atendía, llevándolo a fundar la orden de los «Camilos».
«Los enfermos son la pupila y el corazón de Dios»
Para San Camilo, la cruz que llevaba en su túnica simbolizaba su rol como esclavo y servidor de los enfermos. Esa cruz le recordaba constantemente que en el lecho del dolor se encuentra el mismo «Cristo Crucificado», a quienes consideraba y llamaba «la pupila y el corazón de Dios».
En sintonía con nuestro fundador, San Benito Menni
Esta profunda mirada de fe hacia el sufrimiento humano conecta el corazón de San Camilo directamente con el de nuestro fundador, San Benito Menni. Al igual que el santo protector veía a Cristo en la fragilidad, el Padre Menni nos enseñó que debemos servir a los pacientes «reconociendo en ellos a la viva imagen de Jesucristo”, con la certeza de que Dios considera todo lo que hacemos por ellos «como hecho a Sí mismo».
San Benito Menni vivía convencido de que el enfermo, incluso aquel privado de razón, representaba la persona misma de Jesús. Ambos santos, impulsados por esa «santa locura del amor», entregaron su vida por los más vulnerables, demostrando que la verdadera hospitalidad es abajarse y servir incondicionalmente.
Nuestro modelo en el valor del servicio
En la Familia Hospitalaria, evocar la vida de San Camilo no es solo recordar la historia de un santo, sino renovar el compromiso con nuestra propia misión. A través de sus vidas, nuestros Santos Protectores nos inspiran y nos enseñan a encarnar la hospitalidad en su forma más pura . Ponernos bajo su intercesión nos impulsa a seguir acercándonos a las camas de quienes sufren con la misma gratuidad, compasión y amor.
En el día de su fiesta, damos gracias por su legado y le pedimos a San Camilo que siga protegiendo a toda la Comunidad Hospitalaria.