Buenos días.
Comenzamos una semana muy significativa para la comunidad cristiana de España, ya que recibimos la visita de su santidad el Papa León XIV, y lo hacemos bajo el lema “Alzad la mirada”.
Y que mejor forma de alzad nuestra mirada esta semana, y fijar nuestros ojos en el «Cuerpo y Sangre de Cristo», celebrando la solemnidad del Corpus.
Esta fiesta nació en el siglo XIII y nos hace centrar nuestra atención agradecida en la Eucaristía como sacramento en el que Cristo Jesús ha pensado dársenos como alimento para el camino, haciéndonos comulgar con su propia Persona, con su Cuerpo y Sangre, bajo la forma del pan y del vino.
El Señor alimenta a su pueblo y le da de beber para que viva y no muera. Ésta es la música de fondo que resuena en todas las lecturas de la liturgia. El Deuteronomio nos recuerda cómo, al salir de Egipto, Dios alimentó a Israel mientras atravesaba el desierto, nutriéndolo con el maná y saciando su sed con el agua que brotó de la roca. El evangelio de Juan, por su parte, se atreve a corregir al Antiguo Testamento y presenta a Jesús como el verdadero pan bajado del cielo. Su carne y su sangre son el auténtico alimento que procura la vida verdadera. Las referencias eucarísticas del pasaje saltan a la vista. Pablo, por su parte, saca las consecuencias comunitarias que se derivan de la participación en la mesa del Señor. Los que comen juntos de ese pan único que es Jesús no pueden luego vivir desunidos.
Que esta visita del Papa, avive nuestra adhesión a la comunidad católica universal y seamos capaces de “alzar la mirada” y Cristo Sacramentado alimente nuestra vida.