Ayer, 15 de septiembre, la Hna. Nicole Mayinga, Consejera General, celebró 25 años de su primera profesión religiosa. Una fecha muy significativa que le lleva a mirar hacia atrás con profunda gratitud por el camino recorrido y, al mismo tiempo, a renovar su disponibilidad para seguir escribiendo, junto al Señor, la historia de su vocación.
Como ella misma dice “Desde mi más tierna infancia, el Señor fue atrayendo suavemente mi corazón hacia El”.
Cuando era niña, le gustaba leer y un día descubrió la novela de la beata Marie-Clémentine Anuarite Nengapeta. Su vocación, su valentía y, sobre todo, su entrega total al Señor la marcaron profundamente, y su figura se convirtió en modelo.
Poco a poco, su “Sí” fue tomando forma en un grupo de jóvenes, el K.A, que la ayudó a a profundizar su fe, hasta que encontró la Congregación de las Hermanas Hospitalarias gracias a un laico hospitalario que fue de visita a su parroquia en Kinshasa. La acogida que recibió de la parte de hermanas, la conmovió profundamente. Fue entonces cuando conoció más de cerca el carisma que la cautivó y en el que descubrió un camino para seguir.
El camino no estuvo exento de dificultades. Tuvo que afrontar incluso la oposición de su familia. Sin embargo, su llamada fue madurando y, después de ser admitida, comenzó su formación en Kinshasa y posteriormente en Camerún. Allí, el 15 de septiembre de 2001, hizo su primera profesión religiosa.
Con el paso de los años, se fue abriendo también a la dimensión misionera de su vocación, yendo a sitios como Camerún, Burkina Faso, Togo y, actualmente a Roma. En cada lugar ha podido dar testimonio de la misericordia de Dios.
Estos 25 años de vida religiosa no han sido siempre fáciles. Ha habido dificultades y momentos de duda, pero siempre ha experimentado que el Señor la sostenía y la conducía. También María, Nuestra Madre, la ha acompañado en su camino vocacional, enseñándole, como ella, a guardar y meditar todo en el corazón y a confiar siempre en Dios.
En este camino tampoco ha estado sola… Por esto da gracias: por su familia, por la cual nunca ha dejado de ser amada y a las formadoras y la otras Hermanas que la han acompañado a lo largo de estos años.
Después de 25 años de camino, mira hacia el futuro con la misma disponibilidad con la que comenzó su historia. Está dispuesta a seguir escribiendo esta hermosa historia con el Señor, renovando su «sí» cada mañana, tanto en las pequeñas como en las grandes cosas.
En este aniversario, hace suyas también las palabras del Salmo 8, que le ha acompañado a lo largo de su camino: «¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que te ocupes de él?»
Después de 25 años, dice: «¡GRACIAS!» Y por los años que vendrán, en este camino de revitalización que estamos viviendo: ¡AQUÍ ESTOY, SEÑOR!




