La Superiora general, en visita canónica en África, Foso-Ghana, nos desea un profundo y fecundo triduo pascual. Que lo vivamos unidas a Jesus y a Maria, en la comunión congregacional en diferentes lugares de hospitalidad.
Este Viernes Santo, entremos en el Corazón de Dios por el Corazón de Jesús. La Cruz es puerta, que nos pide atravesar para permanecer, como Maria. Es tiempo de adoración, de silencio, de contemplación. Un tiempo especial de comunión con el mundo del dolor, que en la Cruz de Jesus tiene sentido de esperanza.
Dejemos que este Misterio de compasión y misericordia toque lo más profundo de nuestro ser.
