Buenos días.
La liturgia del XXII Domingo del Tiempo Ordinario comienza presentándonos la confesión de Jeremías ante el peso de anunciar la Palabra de Dios. Pablo nos pide que sepamos discernir bien la voluntad de Dios, y Jesús nos advierte que para seguirle hay que tomar su cruz y no tener miedo a nada. por eso proclamaremos con el salmo: «Tu gracia vale más que la vida».
“Amad mucho a Jesús. Descansad en su Divino Corazón. No dejarse llevar de los desalientos y confiar enteramente en los Corazones de Jesús y María” (San Benito Menni)