Buenos días.
Han transcurrido ya cuatro semanas de Pascua y hoy inauguramos la quinta. Las lecturas bíblicas nos van ayudando a entrar cada vez con mayor fuerza en la vida nueva del Resucitado y las consecuencias que tiene para la comunidad cristiana. La experiencia pascual sigue transformando a las primeras comunidades. El libro de los Hechos nos presenta a la comunidad cristiana de Jerusalén, que, después de la resurrección, se organiza para atender mejor a sus necesidades, según los carismas y dones que cada uno ha recibido. La primera carta de Pedro revela la gran dignidad y responsabilidad de los que se han identificado con Cristo resucitado mediante el bautismo. Y Jesús, en el evangelio de Juan, quiere preparar a los discípulos para el momento en el que ya no esté físicamente con ellos, de modo que puedan continuar la obra que Él inició.
Y también iniciamos el mes de mayo, mes que la Iglesia dedica de forma particular a la Virgen María. Que ella “nuestra madre” nos acompañe en toda nuestra vida de fe.