Buenos días.
Las lecturas, en el XXI domingo del tiempo ordinario,
se centran en los designios insondables de Dios para elegir a quienes él quiere poner al frente de su pueblo. Resalta la elección de Pedro, como piedra visible sobre la que funda su Iglesia y la entrega de las llaves del Reino de los Cielos. Por eso nos reunimos los que
profesamos una misma fe: nuestra fe en Jesucristo, el Señor; nuestra fe, fundada en el testimonio de los apóstoles.
“Amad mucho a Jesús. Descansad en su Divino Corazón. No dejarse llevar de los desalientos y confiar enteramente en los Corazones de Jesús y María” (San Benito Menni)