Buenos días.
En el segundo domingo de Cuaresma, la liturgia nos hace una solicitud especial respecto a Jesús: «Escuchadle».
El relato de la vocación de Abraham que encontramos en el libro del Génesis nos presenta al patriarca dejando su tierra y emprendiendo un largo viaje hacia una tierra prometida por Dios. El salmo recoge expresiones de confianza que muy bien podrían haberle acompañado durante la ruta. La escena evangélica de la transfiguración confirma la vocación de Jesús como Hijo amado de Dios e invita a los discípulos a que lo escuchen y le sigan en el camino hacia la Pascua. Pablo subraya que la fidelidad a esta “vocación santa”, no exenta de dificultades, no es obra nuestra, sino fruto de la gracia que se ha manifestado en Jesucristo.
Pidamos a Dios quite de nosotros toda perturbación que nos impida escuchar su voz.
¡Feliz semana!