Buenos días.
Esta semana, concretamente el miércoles, celebramos la memoria de Nuestra Señora de Lourdes, fecha elegida para la Jornada Mundial del Enfermo (XXXIV), que este año tiene como lema: “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”.
El cuidado de los enfermos es una expresión de la sabiduría de “Dios que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó (…) nos dio vida en Cristo.” Él conoce del sufrimiento del hombre y cuenta con nosotros para cuidar y aliviar ese sufrimiento. Los enfermos son singularmente un retrato de Cristo sufriente, especialmente asociados a la redención. No podemos desentendernos de ellos ni perdernos en un cuidado formal, sin poner el corazón si no queremos recibir el reproche de Jesús en el Evangelio de hoy, a fariseos y algunos escribas. Debemos ser signos de esperanza a los enfermos que están en sus casas o en los hospitales. Que sus sufrimientos puedan ser aliviados con nuestra cercanía.
Y el domingo llegamos ya al sexto del tiempo ordinario. En la escuela de Jesús, que vamos siguiendo domingo tras domingo, aprendemos cuál es la mentalidad del Maestro que nos ha enviado Dios, comparada con la del antiguo testamento y los maestros del tiempo de Jesús. Siguiendo el «sermón de la montaña», vemos cómo Jesús supera la Ley antigua, en una línea de mayor profundización y autenticidad.