En un ambiente de profunda gratitud y comunión, la comunidad de Condeixa (Portugal) ha sido testigo de un momento de gracia: la Primera Profesión de nuestras hermanas Judith Kabré y Suchita Dungdung.
Estas dos jóvenes, procedentes de contextos culturales diversos, son el rostro vivo de una Congregación llamada a ser signo profético de esperanza y de la cercanía de Dios a la humanidad. Su «sí» no es solo un paso personal; es un testimonio de que la interculturalidad es una riqueza que construye la armonía en la diversidad y ensancha los horizontes de nuestra Hospitalidad.
«La santa locura del amor»
Al consagrar sus vidas, Judith y Suchita han respondido a esa audacia que el Papa Francisco, en su mensaje a nuestro Capítulo, llamó la «santa locura del amor». Ellas, como María —la primera hospitalaria—, han hecho suyas las palabras de la entrega total: «Hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), fiándose de un Dios que nos invita a arriesgar y a no tener miedo de entregar la vida por los demás.
Hoy resuenan con especial fuerza y actualidad las palabras de nuestro fundador, san Benito Menni, recordándonos que esta vocación nace de un amor que «no conoce límites y no sabe decir basta»: «Felices, mil veces felices, las almas a las que el Señor llama con tan grande misericordia».
Nos unimos a la alegría de nuestras hermanas y damos gracias a Dios por este paso de entrega generosa. Oramos especialmente por ellas, para que sepan ofrecerse cada día con libertad y confianza, y para que perseveren fielmente en el camino vocacional al que el Señor las ha llamado con amor.
Esperamos que sus testimonios siga siendo luz, esperanza y estímulo para otros jóvenes que buscan el sentido de su vida y su lugar en la Iglesia y en el mundo.