La Provincia de Portugal realizó, del 3 al 6 noviembre de 2014, una peregrinación a Dinan en el marco del centenario de la muerte de San Benito Menni.

Nuestro santo nos esperaba en Dinan, lugar donde se respira el espíritu de un samaritano que se ocupó y preocupó en hacer el bien, invitándonos a acoger y repetir una vez más sus mismas palabras: «Sólo una cosa vale la pena y merece estima, servir y amar a Jesús, trabajando siempre por su amor».

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Esta iniciativa, tan agradecida y aprovechada por los participantes, nos hace sentir el mismo impulso sentido y vivido por el Padre Menni, de llevar la hospitalidad más allá de todos los límites humanos, geográficos y culturales.

Embarcados en esta emocionante experiencia recientemente vivida, queremos compartir sentimientos, sensaciones, retos y motivaciones, tanto a nivel individual como en grupo, a través de estas preguntas que los participantes han contestado con entusiasmo y de forma totalmente libre.

¿Cuál fue el propósito de esta peregrinación a Dinan, y quiénes eran los participantes?

Con la mochila llena de entusiasmo y expectativas, emprendimos el camino, 31 colaboradores y 16 hermanas de Portugal (incluido Azores y Madeira). Nuestro objetivo era llegar allí…, al lugar de la memoria donde San Benito Menni continúa hoy, más vivo que nunca. Peregrinar juntos, superar las barreras, acercarnos unos a otros, conocer el lado más humano de las hermanas, estar juntos fuera del contexto de trabajo…, todo esto nos ayudó a manifestar nuestra identidad hospitalaria y fortalecer el sentido de pertenencia, a promover la identificación institucional y a volver a las fuentes como una forma de vivir la vocación cristiana y hospitalaria y participar en un carisma de este Hombre único en la historia de hospitalaria.

Dinan nos revela el verdadero rostro de nuestra historia, nos permite hacer memoria reviviendo el recorrido de un peregrino impregnado de Dios que se dejó tocar y transformar por su inmensa compasión y ternura.

 ¿Qué sensación, sentimientos experimentó al entrar en los «lugares santos» de nuestro Fundador?

Dinan es, sin duda, un lugar especial. Tocarlo, pisarlo…, es dejarse tocar por Dios … es aceptar su proyecto de sanación total de todos las golpeados de la historia, es querer ser hospitalario sin fronteras con el «cuño» que marcó la vida de San Benito Menni! Al entrar en Dinan nos embarga una emoción fuerte e indescriptible; todo nuestro ser desborda gratitud, nostalgia, alegría por formar parte de esta historia y misión. No podemos contener las lágrimas… la felicidad. Nos sentimos como una gran familia, sabemos de dónde venimos, contemplamos nuestros orígenes, experimentamos la comunión y la unidad de sentimientos… “¡misterio! Me encuentro en lugar sagrado».

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